| 1 cuota de $380.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $380.000,00 |
| 2 cuotas de $230.014,00 | Total $460.028,00 | |
| 3 cuotas de $156.838,66 | Total $470.516,00 | |
| 6 cuotas de $83.688,66 | Total $502.132,00 | |
| 9 cuotas de $60.576,22 | Total $545.186,00 | |
| 12 cuotas de $49.206,83 | Total $590.482,00 |
El combo de Microprocesador Intel Core i5-14400 + Cooler GameMax 300 es la actualización definitiva para quienes buscan llevar su PC de escritorio al siguiente nivel de rendimiento y refrigeración. Este conjunto te brinda la potencia extrema de la 14ª generación de Intel con su arquitectura híbrida, respaldada por un sistema de enfriamiento de alto flujo de aire que garantiza estabilidad y máxima velocidad, incluso durante las sesiones de gaming más competitivas o el renderizado de video pesado.
Procesador Intel Core i5-14400 (14ª Generación): Rendimiento bestial de última generación. Su arquitectura híbrida combina núcleos de rendimiento (P-cores) y núcleos de eficiencia (E-cores) para manejar juegos modernos AAA, streaming y multitarea extrema sin el menor esfuerzo.
Cooler GameMax 300 Incluido: Un disipador de torre (aftermarket) que supera por mucho al "cooler de stock". Equipado con aletas de aluminio y tubos de calor (heatpipes) de contacto directo que garantizan una transferencia térmica rápida y altamente eficiente.
Temperaturas Optimizadas: Al mantener el i5-14400 siempre fresco, evitás el estrangulamiento térmico (thermal throttling). Esto asegura que tu computadora mantenga sus frecuencias turbo al máximo, garantizando FPS estables y sin caídas de rendimiento.
Funcionamiento Silencioso: Su ventilador optimizado está diseñado para mover un gran volumen de aire generando el mínimo ruido posible, brindándote un entorno de trabajo, estudio o juego mucho más inmersivo y sin distracciones.
Estética Moderna: El disipador aporta un aspecto robusto y profesional al interior de tu gabinete, ideal para destacar en setups con paneles laterales de vidrio templado o acrílico.
Mayor Vida Útil: Operar a temperaturas más bajas reduce el desgaste de los componentes electrónicos, prolongando considerablemente la vida útil tanto de tu nuevo procesador como de la placa madre.
